El enfermo terminal tiene necesidades físicas, psicológicas y espirituales

 


Por Sonia Ma. Crespo de Illingworth

Lcda. en Orientación y Consultoría Familiar

Psicoterapeuta de Familia y Pareja

 

enfermo terminalÁngel Rodríguez Guerro, médico y sacerdote Idente, prefiere no utilizar el término “enfermo terminal”, sino “enfermo en fin de vida” , porque cuando un paciente se define a sí mismo como terminal,  “habrá  que ver cómo está la esperanza, la depresión que ha empezado”, dice este misionero que estuvo por Guayaquil dictando una serie de conferencias de Bioética con la Universidad Técnica Particular de Loja.

De origen español, el sacerdote confesaba a quienes se lo pedían antes de iniciar su charla, hizo un alto para conversar un momento con VIVE!

¿Qué significa que un paciente está en “fin de vida”?

El equipo médico y la familia declaran que el proceso es irreversible, ya no hay ciencia que aplicar porque por estadísticas y ciencia sabemos que hasta ese momento ese tipo de cáncer no es curable, el proceso es irreversible y podríamos entrar en un encarnizamiento terapéutico porque la familia, que no quiere que se muera su ser querido, lo cual es entendible, pero ya se piensa en otra cosa y no en el paciente.

 

¿Entonces qué necesidades psicológicas y espirituales tiene este paciente?

Hay que ver el tipo de paciente y de diagnóstico,  el tratamiento que se está haciendo y el tipo de cáncer, si hay metástasis o no , hay unos cáncer muy agresivos y ya sabemos que de allí no puede salir.  A lo mejor se limpia la zona del cáncer y podemos alargar la vida dos tres meses y no más.  Depende en qué punto del proceso estamos. 

También depende mucho del tipo de persona, todo paciente tiene el “derecho de autonomía”, aquí en Ecuador esto no se practica mucho, sino  que se trabaja en el modelo paternalista; pero el derecho de autonomía dice que el paciente debe estar envuelto en la toma de decisiones. Aunque hay pacientes que no quieren saber, y tienen derecho a no saber.

El paciente terminal va a dejar este mundo y a lo mejor tiene una herencia, o hijos que están en lucha entre ellos, hay que darle tiempo al paciente para que se organice y arregle esto antes de irse.  A nivel espiritual hay que ver que solucione si es que tiene conflicto con alguien.

El ser humano es un es un espíritu somatizado, a medida que la enfermedad avanza van a apareciendo nuevas enfermedades, y habrá que irlo tratando.  Nunca se dice “murió de cáncer”, a medida que el sistema inmunitario va bajando aparecen nuevas cosas. A nivel físico hay que tratarlo y eso a veces es tan duro que  crea problemas psicológicos y se debe atenderlo.

En cuanto a la vida espiritual, es la última etapa de la vida, el hombre de fe sublima su dolor, le da un significado; pero el que no tiene fe, su dolor se convierte en desesperación. La reacción de un paciente o de otro será muy distinta.  El agente de salud tendrá que tener una empatía constante, evaluar esto y comprender su enfermedad, dejarle que grite, tiene derecho a gritar.

 

¿A veces los parientes complican la situación se pelean?

Hay que llamarle aparte a ese pariente y decirle “¡cálmese y empiece a pensar en su padre, cuanto menos una vez en la vida!”

Una vez me llegó un paciente y me dijo: “yo soy el enfermo terminal Pepito Pérez” y yo le respondí: “soy el enfermo terminal pepe Rodríguez”. Pensó que me estaba riendo. ¿Cómo va a saber usted que mi vida no va a terminar antes que usted?… yo podría ser más terminal. 

El derecho de autonomía dice que el paciente debe estar envuelto en la toma de decisiones.

Categoría: En familia
 
 
Revista No. 0122
Enero 2014
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